Cuento: Uno y siete

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Gianni Rodari – Cuentos para pensar y soñar un mundo nuevo

“He conocido un niño que tenía siete años. Vivía en Roma, se llamaba Paolo, y su padre era un tranviario. Pero vivía también en París, se llamaba Jean, y su padre trabajaba en una fábrica de automóviles. Pero vivía también en Berlín, y allá arriba se llamaba Kart, y su padre era un profesor de violonchelo. Pero vivía también en Moscú, se llamaba Yuri, como Gagarin, y su padre era albañil y estudiaba matemáticas. Pero vivía también en Nueva York, se llamaba Jimmy, y su padre tenía una gasolinera.

¿Cuántos he dicho ya? Cinco. Me faltan dos: uno se llamaba Ciú, vivía en Shangai y su padre era un pescador; el último se llamaba Pablo, vivía en Buenos Aires, y su padre era escalador.

Paolo, Jean, Kart, Yuri, Jimmy, Ciú y Pablo eran siete pero siempre el mismo niño que tenía ocho años, sabía ya leer y escribir y andaba en bicicleta sin apoyar las manos en el manillar.
Paolo era triguero, Jean era blanco y Kart, castaño, pero eran el mismo niño. Yuri tenía la piel blanca, Ciú la tenía amarilla, pero eran el mismo niño. Pablo iba al cine en español y Jimmy en inglés, pero eran el mismo niño, y reían en el mismo idioma.

Ahora han crecido los siete, y no podrán hacerse la guerra, porque los siete son una sola persona.”

En este blog podréis encontrar canciones para pensar que pueden continuar con la misma idea del cuento pero en canción.

¡Disfrutad de momentos mágicos en familia!

En El Bagul del Jocs nos gustan las ideas de Gianni Rodari

Gianni Rodari, para quien no lo conozca, fue un escritor, maestro y pedagogo que nos dejó huella.

Nació en Omegna, una pequeña ciudad de la Província de Novara, al norte d’Italia. Su padre, panadero, murió cuando Rodari tenia 10 años. Entonces, Gianni y sus dos hermanos, Cesare i Mario, fueron criados per su madre en su ciudad natal, Varesotto. Después de estudiar magisterio durante 3 años en Soveso, recibió el diploma de maestro a la edad de diecisiete  años y empezó a trabajar en un colegio de enseñanza primaria de Varesotto. Se interesó por la música i la literatura. Descubrió las obras de Nietzsche, Schopenhauer, Lenin i Trotski que le ayudaron a desarrollar su sentido más crítico.

El 1939, durante un corto período, fue a la Universidad de Milán.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Rodari quedó exento de prestar servicio militar por razones de salud. Se afilió al partido fascista durante un tiempo con el objetivo de encontrar trabajo. Traumatizado por la pérdida de sus dos mejores amigos, y por el arresto de su hermano Cesare en un campo de concentración, Rodari se afilió al Partido Comunista de Italia, el año 1944, y participó al movimiento de resistencia italiano.

El año 1948, siendo periodista del diario comunista L’Unità, empezó a escribir para niños. El año 1950 el partido le confió un lugar de redactor en el nuevo semanario per a niños Il Pioniere. En 1951 publicó sus primeros libros: Il Libro delle Filastrocche y Il Romanzo di Cipollino.

Visitó la URSS por primera vez el año 1952. Al año siguiente se casó con María Teresa Feretti, con la que tubo una hija llamada Paola. En 1957 Rodari superó el examen de periodista profesional.

De 1966 a 1969, participó activamente en proyectes colaborativos con niños. Y en 1970 se le otorgó la Medalla Hans Christian Andersen de literatura infantil. Aquella distinción le permitió obtener una reputación internacional. Sus obras han estado traducidas a un gran número de lenguas.

En 1979, después de un viaje a la URSS, su salud empezó a declinar y tubo que  abandonar gran parte de su actividad. Murió en el transcurso de una operación quirúrgica el año 1980.

Il pennarello di Rodari no. 2

Sus obras nos han dejado su deseo de cambiar socialmente a través de la palabra, con excelente atención a los más pobres, con humor y mucha creatividad, fantasía e imaginación.

En tiempos de una educación conservadora y tradicional, difundió sus pensamientos para fomentar en los niños y niñas la creatividad y la literatura de fantasía. Proponiendo en sus libros elementos didácticos simples y muy motivadores. Así transmitió la necesidad de fomentar la imaginación.

Cree que la palabra es como una piedra en el estanque. Puede provocar cantidad de sensaciones, puede hacer recordar, imaginar, crear secuencias de palabras, frases…

Cree que los cuentos se buscan nadando bajo el agua donde las palabras son como una película en la superficie de aguas profundas.

Nos ha enseñado  técnicas literarias de creación de historias como:

“El binomio fantástico”, donde al relacionar dos palabras, lo suficientemente alejadas, podemos crear una historia evocando a nuestros sentimientos, experiencias, pensamientos y lógica.

“¿Qué pasa si…?”. La formulación de una hipótesis como improbable proporciona millones de posibilidades activado nuestra fantasía.

“El prefijo arbitrario”. Usa prefijos convencionales y une palabras dando lugar aun infinidad de posibilidades creativas como superchincheta, casiojos…

“El error creativo” propone explicar un cuento mal para crear en los niños y las niñas nuevas historias inventadas.

Rodari propone que se utilice la palabra como juguete .

Recoger trozos de historias de periódico o textos de cuentos y dar pie a terminar las historias de manera imaginativa para crean mil y una versiones.

Los acertijos o las falsas adivinanzas son para él la introducción del niño al mundo de la imaginación. Nos da la fórmula para crearlas: describir el objeto haciendo comparaciones, metáforas o asociaciones.

Las falsas adivinanzas son aquellas que contienen en algún lugar de la propia adivinanza la respuesta, que puede ser lógica o deductiva.

Cree en los cuentos populares como materia prima y como una colección de juegos fantásticos. Los cuentos populares son esenciales (Italo, Andersen, Hermanos Grimm, loro…).

“Los cuentos imposibles” como“LaCaperucita Roja en helicóptero” introduce cuentos alternativos e igualmente imaginativos.

Cuentos al revés” donde los personajes son lo contrario de lo que son tradicionalmente. Los buenos son malos y los malos son buenos. Bromeando con las historias.

“Ensalada de cuentos” donde utiliza los cuentos que ya conocen los niños y los mezcla o introduce los personajes de otras historias.

También crea herramientas creativas como “Cartas para fabricar cuentos”. Fichas donde están escritas diferentes funciones de una fábula o personajes y elementos naturales o mágicos.

Propone “Cuentos colaborativos” donde un niño o niña comienza la historia y hacer un dibujo, el compañero continúa hasta que se haga una historia juntos.

El autor propone muchas más herramientas imaginativas y creativas muy útiles que podéis encontrar en sus libros, que os recomendamos, como:

¡Gracias por creer en los niños!

El joven cangrejo

En El Bagul dels Jocs somos unas “ratas de biblioteca” y nos gusta leer historias con valor.

Gianni Rodari nos da una lección de superación personal con este cuento.
Valores que trabaja: No juzgar por las apariencias. Contra la discriminación.

Un joven cangrejo pensó: “¿Por qué todos los miembros de mi familia caminan hacia atrás? Quiero aprender a caminar hacia delante, como las ranas, y que se me caiga la cola si no lo consigo”.

Empezó a entrenarse a escondidas, entre las piedras de su arroyuelo nativo, y los primeros días le costaba muchísimo trabajo lograrlo. Chocaba contra todo, se magullaba la coraza y una pata se le enredaba con la otra. pero las cosas fueron mejorando lentamente, porque todo puede aprenderse cuando se desea de veras.

Cuando estuvo seguro de sí mismo, se presentó ante su familia y les dijo:
Fijaos bien.
Y dió una magnífica “carrerilla” hacia delante.
Hijo mío -dijo llorando su madre – ¿has perdido el juicio? Vuelve en ti y camina como te han enseñado tu padre y tu madre; camina como tus hermanos, que tanto te quieren.

Sus hermanos no obstante, se tronchaban de risa.

El padre se lo quedó mirando un rato severamente, y luego dijo:
– ¡Ya basta! Si quieres quedarte con nosotros, camina como todos los cangrejos. Si quieres hacer lo que te parezca, el arroyo es bastante grande. Vete y no regreses más.

El buen cangrejo quería a su familia, pero estaba convencido de que tenía la razón. Abrazó a su madre, saludó a su padre y a sus hermanos y se marchó.

Su paso despertó inmediatamente la sorpresa de un grupo de ranas que, como buenas comadres, se habían reunido en torno a una hoja de nenúfar para charlar.
El mundo va al revés -dijo una rana-. Mirad a aquel cangrejo y decidme si me equivoco.
Ya no hay educación -dijo la otra rana.
Vaya, vaya -dijo una tercera.

Pero, todo hay que decirlo, el cangrejo continuó adelante por el camino que había escogido.

En cierto momento oyó que le llamaba un viejo cangrejote de expresión melancólica, que estaba sólo junto a un guijarro.
Buenos días -dijo el joven cangrejo.
El viejo le observó atentamente y luego le preguntó:
¿Qué te crees que estás haciendo? También yo, cuando era joven, pensaba enseñar a caminar hacia adelante a los cangrejos. Y mira lo que he conseguido: vivo solo y la gente se cortaría la lengua antes de dirigirme la palabra. Mientras estés a tiempo de hacerlo, hazme caso: resígnate a caminar como los demás y un día me agradecerás el consejo.

El joven cangrejo no sabía que responder y no dijo nada. Pero pensaba: “Yo tengo la razón”. Y después de saludar atentamente al viejo, volvió a emprender de nuevo su camino orgullosamente.

¿Llegará muy lejos? ¿Tendrá suerte? ¿Logrará enderezar todas las cosas torcidas del mundo? Nosotros no lo sabemos, porque todavía está caminando con el mismo coraje y la decisión del primer día. Sólo podemos desearle, de todo corazón: ¡Buen viaje!

Gianni Rodari
(Cuentos por teléfono)